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TÉCNICA KOBIDO

Por Nueva Estética

Preciado legado de oriente, el kobido® es ya todo un clásico en los centros de belleza de occidente. Este masaje con sello japonés constituye un verdadero arte. Sus precisas maniobras permiten elevar de nuevo las facciones faciales y devolver al rostro la belleza de la juventud. Pero además, esconde otras muchas propiedades estéticas que nos desvela Josep Lupión Porta, experto en esta técnica de masaje. 



El método Kobido® consta de más de mil técnicas exclusivas divididas en 48 categorías, cada una de las cuales se subdivide a su vez en múltiples variaciones, para adaptarse a los diferentes contornos, condiciones y necesidades del rostro, así como al objetivo de cada tratamiento y etapa del mismo. Movimientos de percusión, drenaje, vibración, estimulación, presión, relajación o reeducación muscular, entre otros, se combinan a lo largo del masaje creando la experiencia única que caracteriza a este tratamiento, cuya puesta en escena es todo un arte. Aunque el masaje Kobido® se conoce principalmente por su efecto lifting, en realidad las propiedades de esta técnica va mucho más allá, pues resulta ideal para:

 

Combatir la flacidez del rostro. Con la edad, los músculos faciales pierden elasticidad y los efectos de la gravedad hacen que las facciones faciales se desplomen. Igual que el ejercicio físico permite tonificar y reafirma el cuerpo, el masaje Kobido® ayuda a fortalecer y reeducar la musculatura facial, contrarrestando la flacidez y corrigiendo las arrugas.

Aportar hidratación a las pieles secas. Esta técnica resulta ideal para los cutis con problemas de hidratación, favoreciendo su capacidad de retener el agua y creando una fuerte barrera contra la evaporación.               

Limpiar la piel, manteniéndola libre de impurezas y toxinas. Este masaje permite aumentar la temperatura de la zona tratada y con ello se activa el sistema linfático, a través del cual se eliminan las toxinas de las células cutáneas y las bacterias liberadas.                                                                                               

Aportar mayor luminosidad a la tez. Al activar el flujo circulatorio de la piel, esta técnica proporciona un mayor aporte de oxígeno y nutrientes, mejorando el aspecto de la piel y su luminosidad y ralentizando el proceso de envejecimiento.                                                                                                      

Contrarrestar los signos de la edad. Además de crear un efecto lifting inmediato mediante el Kobido® se consigue aumentar la producción de nuevo colágeno endógeno (colagénesis), atenuando así las arrugas existentes y retrasando su aparición.

Combatir el edema facial. En muchas ocasiones la retención de líquidos a nivel facial da paso a un rostro poco definido y un óvalo desdibujado. Las maniobras de Kobido® ejercen realizan un efectivo drenaje y permiten eliminar edema. Como resultado, los pómulos y contorno facial vuelven a recobrar sus formas.

Aliviar tensiones musculares, síndrome ATM o migrañas. Además de sus efectos estéticos, el Kobido® también presenta excelentes propiedades terapéuticas, permitiendo liberar tensiones y contracturas musculares a nivel facial y cervical. También resulta de gran ayuda para las personas con bruxismo, puesto se realiza una profunda descarga de los maseteros. Asimismo, ejerce un efecto relajante y descontracturante, aliviando así dolores de cabeza, el síndrome ATM, cefaleas tensionales o previniendo la aparición de migrañas.                                                                               

Mitigar el estrés. Mediante este masaje se realiza una acción directa sobre el sistema nervioso autónomo, mejorando así los síntomas del estrés, el insomnio o la ansiedad. El mero placer de recibir este maravilloso ritual provoca de por sí un desencadenamiento de efectos beneficiosos no sólo a nivel estético, sino también mental y emocional.