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¿CONOCES EL MINDFUL EATING?

Por Nueva Estética

Aunque parezca muy novedoso y ahora esté muy de moda, este concepto de “alimentación consciente” no es nuevo. En la antigua cultura budistas e hinduistas, ya se hablaba de Mindful Eating, aunque, lógicamente no se usaban estos términos. 


El ritmo acelerado que llevamos nos obliga a comer rápido o, simplemente, no darle a este momento del día el valor que realmente tiene. Si trabajamos en la oficina, comemos rápido delante de un ordenador, o mientras lo hacemos realizamos otras actividades, como responder al teléfono, o simplemente ver la televisión. Y, sinceramente, deberíamos cambiar estas costumbres, porque nos conducen al estrés. Los defensores de la “alimentación consciente” nos hablan de comer solo cuando tengamos hambre,  y dejar de comer cuando ya no la tengamos, disfrutando además en todo momento del proceso. Esto no es nada fácil si no estamos centrados en lo que hacemos y simplemente engullimos lo que nos pongan delante mientras nuestra atención se dispersa en todo lo que nos rodea. Sabemos que la sensación de saciedad tarda unos 20 minutos en llegar al cerebro, por lo que comer demasiado rápido nos hace ingerir más de lo que necesitamos. Por otra parte, si nuestra atención se encuentra lejos de la comida, a pesar de que el cerebro nos envíe la señal de que "ya es suficiente", nos pasará inadvertida y seguiremos comiendo y comiendo... ¿Cómo alcanzar una alimentación mindful o consciente? El Mindful eating es una nueva filosofía de vida que va más allá de la dieta en sí. Engloba diferentes técnicas de meditación y yoga cuyo objetivo es dar solución a problemas como comer de forma compulsiva o hacerlo por soledad, frustración o ansiedad.

 

Algunos trucos

  • Bebe un vaso de agua antes de sentarte a comer, para parar tu actividad cotidiana y que tu mente registre el cambio de actividad.
  • Come siempre sentada y entre bocado y bocado, suelta los cubiertos de las manos, y déjalos en el plato. Así no engullirás de forma compulsiva.
  • Mastica despacio, saboreando los alimentos. Esto hará más fáciles tus digestiones.
  • No te quedes con sensación de tener el estómago lleno. De uno a diez, quédate en el siete.